lunes, 19 de diciembre de 2011

Una buena forma de ir con ganas a Navidad / A good way to look forward to starting your holidays

SPANISH
El lunes, logro a medias de terminar el portfolio que  estaba “prácticamente terminado” (¿lo recordáis?), aunque sí me libré del trabajo sobre el acento Cockney gracias a mi idea (inconsciente) de ir escribiendo en Word todo lo que encontraba para la presentación PPT.
El martes por la mañana, portfolio finalizado, y con éste, ya son dos. Pasando esta vez por alto el detalle del Iceland que todos conocemos de sobra, diremos que pasé la tarde revisando sendos trabajos terminados y preparando las referencias para el tercero (subrayando los libros de la biblioteca, básicamente).
Miércoles: 24 horas para la fecha límite de entrega. Algo había que hacer ya que aún me quedaban dos trabajos por terminar. Bueno, primero tenía que empezarlos. Me llevé desde las 8 de la mañana hasta las 10 de la noche para terminar el tercero (¡así lo habré hecho de bien!) y luego empecé el cuarto y último a las 12 y cuarto. A las 3 de la mañana, y con unos 800 palabras (a 200 de las requeridas), paré. Pensaréis que me encontraba inspirado o algo así por la misma presión. Es posible, pero el caso es que era sobre un tema que ya había visto en clase el año pasado, y al disponer de los resúmenes de los capítulos del libro del que hablaba en mi ensayo (“Frankenstein”), todo se hizo más rápido, quieras que no.
15 de diciembre (¡fun, fun, fun!): fecha límite de entrega, tres trabajos hechos (uno desde hace una semana casi, otro en dos días y otro en un solo día) y otro requiriendo 200 palabras para hacer más evidente aún mi condición de español (por si no fuera suficiente con el físico). ¡Estaba a punto de alcanzar la gloria! ¡No podía parar ahí! Me levanté a las 8 (5 horas de sueño, pues) y escribí las 200 palabras. Bueno, en realidad escribí un total de 1098, faltando dos para llegar al límite. Soy un loco, un temerario. Todo al pen drive y a la biblioteca de cabeza. ¡Cómo me alegré de haber conseguido las dichosas hojitas verdes unos días antes, sin prisas! (Para los que no sepan de qué va el tema, esas hojas son unos documentos obligatorios a la hora de entregar casi cualquier trabajo. Se adjuntan con el trabajo, se rellenan los datos del mismo y listo. Burocracia y formalismos).
Tras entregar los trabajos, noté una pérdida de peso. ¡Dios, qué libertad! ¡Ni el genio de “Aladdin” cuando le quitaron las esposas! Sentí que había acabado con el estrés de tres meses de duro esfuerzo, cuando en realidad sólo me había esforzado durante una semana. Comimos en Unichicken y hablamos sobre el Clásico con uno de los empleados. El amigo decía ser madridista por los jugadores turcos que juegan de blanco. Lógico. ¿Pero a que nadie se esperaría que también conociese al Recreativo de Huelva (“Recre” para los amigos) porque hubo un turco (bueno, realmente alemán) jugando hace unos años en el Decano? Vale, posiblemente sí, ¡pero recordaba el nombre del equipo! Ese tipo se ha convertido en mi amigo de forma automáticamente. Por la tarde, a celebrar la libertad yendo de compras (unos vaqueros muy molones) y con la consecuente siesta, que siempre se hace por algún motivo y todos los motivos son perfectamente válidos.
El viernes, último día en Chester antes de Navidad. Día más bien depresivo, aunque con el aliciente de la mini nevada que hubo por la mañana. ¡He visto la nieve! (Soy de Huelva, ¿vale?). A hacer maletas y a dormir temprano para ir a Liverpool a las 6 y media.
En la mañana del sábado, y con toda la ropa de invierno conocida por la raza humana encima, viaje al aeropuerto John Lennon, trámites casi sin colas hasta llegar al avión y vuelo de dos horas y media (media hora antes de lo previsto) en el tuvimos tiempo para reflexionar sobre los posibles principios morales que pudieran haber empujado a los de Ryanair a encender la calefacción en aquel avión y para no dar crédito a la estampa veraniega que divisábamos sobre el sur de Portugal: sol cegador, agua celeste, ni una nube en el cielo y mis gafas de sol, las cuales dejé en Chester porque mi portátil había estado mostrando el tiempo en Inglaterra parejo al de Andalucía. Deben estar riéndose de mí desde el interior del cajón de mi cuarto.
Al llegar a Huelva, degustación de la gastronomía local basada en puntillitas, chocos fritos, pulpo a la gallega (pero servido en Huelva) y presa ibérica. Un descansito, una ducha y al pub “Molly Malone” para el rencuentro con los colegas y las diversas anécdotas por contar.
Hasta aquí “Chocos & Chips”, amigos. Más, y quizás mejor, a la vuelta de las vacaciones. Nos vemos en 3 semanas.
ENGLISH
On Monday, finishing my “practically finished” portfolio (do you remember?) was an achievement halfway, though I did do my assignment about Cockney accent thanks to my (unconscious) idea of writing in a Word file all the information I got for the PPT presentation simultaneously.
In the next morning, my portfolio was finished, and this is the second one. Avoiding this time the details about Iceland that we all know perfectly, we’ll say I spent the evening looking over both done assignments and preparing the references for the third one (basically underlining the books I borrowed in the library).
Wednesday: 24 hours for the deadline. I had to do something because I had to finish two more assignments. Well, I had to start them firstly. Finishing the third one took me from 8 a.m. to 10 p.m. (so I’m sure I did it very well, then!). I started the last one at 12.15 a.m. and stopped at 3 a.m. when reached 800 words (200 more words required). You must think I was inspired for pressure itself or something like that. It’s possible, but the thing is that this assignment was about a topic I had already gone through last year and, as I kept the chapters of the book it was about (“Frankenstein”), everything flowed better, as you can guess.
15th December [joke above not found in English] (it was a kind of Christmas carol singing “25th of December... FOON, FOON, FOON!” used in jest every time someone says “on (whenever) of December”, but I think that carol doesn’t exist in English, so laugh politely as if there were a funny joke in this gap, please): deadline, three assignments done (the first, one week ago; the second, in two days; the third, in just one day), and a fourth one needing 200 more words to make even more obvious my condition of Spaniard (just in case my look is not enough). I was on the edge of glory - like Lady Gaga -, so I couldn’t stop! I got up at 8 a.m. (so just 5 hours sleeping, then) and wrote those 200 words. Well, I actually wrote up to 1098, stopping two words from the limit. I’m a fearless bastard. I copied everything in my memory stick and went directly to the library. I was so glad I got the bloody green cover sheets some days before to avoid this stressful day! (If some of you don’t know what’s wrong with those cover sheets, I will tell you they’re the documents required to submit almost every assignment. You must attach them to the assignment, fill them in with the details about it and that’s ok: bureaucracy and formalisms.
After submitting all the assignments, I felt I put off weight. Gosh, this is freedom! I felt better than the genius in “Alladin” when he was released! I felt as if I had finished with three stressful months of hard working, but I had actually worked hard for one week. We ate at Unichicken and talked about the Clásico with one of the members of staff. The guy said he was for Real Madrid because of the Turkish ‘white’ players. Fair enough. But, would you expect he also knew Recreativo de Huelva (a.k.a. “Recre”) because there was a Turk (well, actually German) playing some years ago in the most ancient Spanish football club? Ok, it’s quite probable you would, but he did remember the name of the team! That guy has become my mate automatically. I celebrated my freedom by going shopping (I bought the coolest jeans ever) and having the consequent siesta, which is always carried out for any reason and all the reasons are perfectly valid.
Friday was our last day in Chester. It was actually a pretty much depressive day, but it snowed a bit in the morning at least. I saw snow! (I’m from Huelva, ok?). It was time for packing and going off bed soon to leave at 6.30 a.m.
On the morning of Saturday and with all the winter cloths known by humankind on, we were given a lift to John Lennon Airport, formalities and practically no queues in our way to the plane, and a two hours and a half flight (half an hour sooner than expected) to reflect on the possible moral principles which could have moved Ryanair staff to think we needed to be warmed in that crowded plane and to get astonished at the summer picture beheld from the windows above the South of Portugal: blinding sunshine, sky blue sea, a cloudless sky and my sunglasses, which I left in Chester because my laptop showed me a rainy weather in Chester and Andalusia alike. They must be laughing at me from the inner of the drawer there in my bedroom.
Once in Huelva, a tasting of the local gastronomy: “puntillitas” (baby cuttlefish), “chocos fritos” (fried cuttlefish), octopus with red pepper (this is a Galician dish, but I ate it Huelva, so what?) and “presa ibérica” (Iberian pork). I took a rest and a shower, and straight to the irish pub “Molly Malone” for the first meeting with my mates and the anecdotes to be told.
Well, mates, “Chocos & Chips” closes for Christmas. You’ll have more, and maybe better, updating after holidays. See you all in three weeks.

“Tarde a clase” la pasa a “PPT”, pero se la roba “Tiempo libre”, que acapara la bola… ¡falta de “Portfolio”! / “Oversleeping” passes to “PPT”, but “Spare time” recovers it and goes all the way on his own…. “Spare time” is tackled by “Portfolio”!

SPANISH
Comenzamos con el lunes y yo lo hice unos minutos más tarde de lo normal porque la mezcla de leche caliente con miel y naproxeno antes de dormir es súper efectiva. Estaba tan confuso que me herí a mí mismo (chiste friki). Llegué tarde a clase 40 minutos (20 según la hora española porque la profesora se solidarizó con su paisano y también llegó 20 minutos tarde). Otra clase, Unichicken, una clase más con debate incluido sobre política, y preparación de una presentación PPT (y esto es cierto) hasta las 3 de la mañana sin café ni siesta como alicientes. Ni yo me reconocí.
El martes, clase más o menos improvisada sobre “Drácula” (ésta empezó a su hora gracias a la contribución de todas las partes), sesión de español con juegos como el “Scattergories” y el “¿Qué tengo en el coco?”, trabajo en grupo con el mencionado PPT y a dormir. Algunos retoques al PPT y al consecuente ensayo, y finalmente, la jornada fue rematada con una sesión de cine: REC.
El miércoles, de vuelta a la biblioteca para terminar POR FIN con el PPT (no sé cómo no soñé con las diapositivas) y sacar libros de cara al resto de trabajos. A comer, a dormir y trabajar otra vez, pero con la sensación de haber completado medio año después de dedicar tanto tiempo (quizá demasiado) a la dichosa presentación.
El jueves debió ser el día que adelantara algún trabajo, pero en su lugar me dediqué a sentir el fluir del tiempo entre clase y clase, perdiendo la mañana entera, hasta la tarde, cuando al fin me puse a ojear los libros de referencia para los trabajos y, ya a las 12 de la noche, a practicar para la presentación del día siguiente.
El viernes, unos minutillos practicando antes de una presentación con varios apuntes: exitosa por lo general, sin preguntas por parte de la profesora, su especial agradecimiento hacia mi persona por la forma en que realicé mi parte (fui reproduciendo varios sonidos con mi propia voz para explicar cómo se pronuncian las palabras en Londres y cómo en inglés estándar), y chocolate (del legal) para todos por ser Navidad. Al llegar a casa - ¡ECO! - comida rápida para finiquitar las compras navideñas y los caprichos derivados de un nuevo caso de arrebato consumista. Ni de coña acabé con las compras (para la semana que viene será…). Tras una siesta para bajar el subidón del “shopping”, noche tranquila ida a mayores: 10 minutos en Powy’s Court, todos al Temple Bar y a cerrar la movida en CH1 hasta las 3 de la mañana.
El sábado tocaba el evento más importante del año salvando la jura de Rajoy: el Clásico. Nos fuimos a George & Dragon para desafiar el límite de capacidad del local. Calculo que más o menos tropecientas personas abarrotaron aquello para ver el Madrid-Barça aquella noche. Franceses, alemanes, chipriotas, griegos, georgianos, ingleses y un par de españoles vibrando con el juego de pies de Víctor Valdés y alabando el juego limpio de Pepe. Una reunión increíble que siguió en Liverpool Road para el cumpleaños “sorpresa” de un español: globos escritos en varios idiomas, concurridos pasillos, disputas por usar uno u otro iPod (el mío es mejor, el mío es más guapo), una chica absolutamente neutralizada por Morfeo tras una astuta trampa por parte de Baco que yacía en una cama bajo la montaña de abrigos de los invitados, una conga… (que cada uno vea eso último con algo positivo o negativo).
El domingo tocó hacer algo sí o sí. Momento de empezar el “facilísimo”, pero aún no escrito portfolio. Empezado y casi terminado al acabar la semana. Motivación más que suficiente para lo que se avecinaba.
ENGLISH
We start on Monday, and in my case, a few minutes later because the combination “hot milk with honey + naproxeno (stronger than paracetamol) + going to bed” is super effective. I was so confused that I hurt myself (geek joke). I was 40 minutes late (20 minutes according to the Spanish time because the professor sympathised with a compatriot and was also 20 minutes late). One more lecture, Unichicken, another lecture, now including a debate about politics, and work on a PPT presentation (and what follows is true) till’ 3 a.m. without the extra motivation that a cup of coffee and a siesta always guarantee. I don’t recognise myself after such a deed.
On Tuesday, a pretty much improvised lecture about ‘Dracula’ (this lecture did start on time thanks to both parts’ contribution), session of Spanish with games such as ‘Scattergories’, group work on the aforesaid PPT, and a siesta. Some changes on the PPT and the subsequent essay, and finally, the day ended up with a movie session: REC.
On Wednesday, back to the library to finish FINALLY the PPT (I don’t know why I didn’t dreamt about slides in the end) and borrow some books for the forthcoming assignments. Once again, time for lunch, siesta and homework, but with a feeling that I’ve already completed a whole semester after devoting so much time (too much, maybe) to the bloody presentation.
On Thursday, I was supposed to work a bit on any assignment, but I preferred to feel time flowing from lecture to lecture instead, and thus, waste the whole morning. It wasn’t till’ the evening that I started to look over the books I had borrowed in the library, and it wasn’t till’ midnight that I determined to practise for my presentation at noon.
On Friday, I kept on practising a few more minutes before a presentation with some relevant notes: thoroughly successfully, with no questions from the professor’s part, and with a special gratitude towards me for the way I presented my slides (I realised several sounds with my own voice to explain how they are made both in London accent and RP English), and (legal) sweets all around for Christmas. Back home - sweet home -, I lunched in a hurry to finish my Christmas shopping and satisfy a new series of whims proper to this confessed shopaholic. Did I not finish my Christmas shopping at all (in the next week hopefully...). After a siesta to calm down my third shopaholic fit, a normal night went hard: 10 minutes at Powy’s Court, then moved to Temple Bar, and finally to CH1 till’ 3 a.m.
On Saturday, we had the most important date of the year besides the turn in the government of Spain (worldwide relevant): the “Clasico”. We went to George & Dragon to challenge the limits of capacity of the premises. I work out around a lot of people packed George & Dragon to watch Madrid v. Barça that night. French, German, Cypriots, Greeks, Georgians, English and a couple of Spaniards delighted at Valdes’ skilful feet and Pepe’s fair play. An incredible meeting that went on in Liverpool Road for the “surprise” birthday party we staged for a Spaniard: balloons with messages in different languages, crowded corridors, argues to use one’s own iPod (mine’s better, mine’s prettier), a girl simply neutralised by Morpheus after a cunning trap thought by Bacchus who lay on a bed below a heap of coats, a conga... (you’re free to see this last as positive or negative).
On Sunday, I had no choice: time to start the easiest, but not written yet portfolio. Started and practically finished at the end of the week. More than enough motivation for what followed.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Y al tercer día, descansó

“Lunes”: así podría resumirse el comienzo de semana. Cansancio, aburrimiento, McDonald’s… genial. Tras 4 horas dando una clase y observando otra, corriendo al centro a comer y corriendo a la universidad a imprimir documentos para una clase de 1 hora que pasa como si fuera de 15 minutos. ¡Anda que no me iba a echar yo la siesta a las 6 de la tarde ni ná! El resto de la tarde, como un zombi que acusa el cansancio derivado de la mala distribución de las horas de clase y que se cansa más todavía sabiendo que tiene que levantarse a las 8 para ir a clase.
A la mañana siguiente, y más armado que abrigado, a clase (tarde) para hablar de Drácula y de otros temas que, por una razón u otra, llegaron a ser tratados, como por ejemplo, la forma de beber de los ingleses (95% de la clase) frente a la de los españoles, húngaros y americanos. Resultado: los británicos quedaron como unos auténticos adoradores de Baco cuya única preocupación es entrenarse para la nueva entrega de una saga que, seguro, todos conocemos, pero que en este caso debería llamarse “British Pie”. Tras esta “embriagadora” clase sobre… literatura, me quedé con ganas de estrés y me volví loco buscando un ordenador para imprimir unos archivos. Se ve que alguien del campus estaba enfermo o se había matado con otro por conseguir un puerto USB, porque había un sitio libre. Clase de español sobre cine, compras en Iceland, pasta para comer y siesta de 1 hora, hora y cuarto, hora y media… ¡ya ha llegado el reparto! Tarde de leer… ¡huy, casi!
Miércoles, y ahora sí, había que hacer algo (después de ver el calendario). Un poco de búsqueda entre libros, pollo al horno con patatas y fiesta de cumpleaños por la noche. Quedarse dormido en la siesta en, sin duda, el colmo. Me levanté a las 7 tras tres horas cogiendo impulso y me senté al ordenador para hacer algo (¡oye, que es en serio!). Me enteré por un mensaje a las 8 de la tarde, y con la taza de café presente, que tenía que llegar al club antes de las 9 si no quería pagar. En realidad ya había almacenado antes esa información en mi base de datos, pero las desinhibidas semanas del comienzo de la Erasmus quedan ya tan lejos… Operación “It’s free”: a la carrera por darse una ducha y cenar para entrar gratis. Lo hicimos, llegamos antes de las 9. Concretamente a las 9 menos 3 minutos, así que a pagar.
Nos pasamos allí hasta las 12 de la noche viendo el fútbol, hablando y bailando entre animadoras disfrazadas de policía y Hulk Hogan. Nota mental: no volver a hacer aquello de ponerse de puntillas a lo Michael Jackson si se tiene una contusión en un dedo. Vi luces más brillantes que las de los focos. Sin embargo, yo no fui el que perdió la dignidad aquella noche con tal “hazaña”, ¿o debo empezar a hablar de nuevo de la forma de beber de los ingleses? A las 12, acabó la cuenta atrás (chiste de nivel) y fuimos a Rosies, donde, tras pagar 3 libr… ¿5 dices? Pues eso, 5 libr… ¿por qué me ha devuelto sólo 4 libras si le he dado 10? Comprendo. Dejando a un lado lo que pude pagar y lo que no, centrémonos en la noche en Rosies, que tiene miga. Mientras la chica del guardarropas guardaba mi chaquetón, percibí un videoclip de una canción ochentera muy conocida, el YMCA, y pensé “¡bah! Siempre ponen videos de los 80”. Al entrar en la pista, a modo de feria, colgaban banderitas... arcoíris. Ahora ENTIENDO lo de las 6 libras. ¡Era la “YMCA Night”! Bueno, si hubiera sido sólo por la música de Queen y Village People, me habría alegrado incluso de haber pagado tanto, pero no concibo que el dj, no contento sólo con no escarmentar y usar más el micro que la mesa de mezclas, nos “regalara” temas navideños y dos de las peores contribuciones de España a la cultura global: la “Macarena” y el “Aserejé”. Los guiris parecían contentos, pero los españoles parecíamos los moais de la Isla de Pascua. Si a eso le sumamos que tuvimos que separar un bronca derivada del fiel culto a Baco arraigado en Gran Bretaña, entenderéis que nos fuéramos a la 2ª planta, donde el dj sí había jugado al “DJ Hero” al menos una vez para comprender cómo funciona todo dentro de la cabina: música dance (mezclada a veces, pero bien mezclada). Hasta las 3 de la mañana. Ya sabemos a qué planta tenemos que ir la próxima vez.
Jueves post-fiesta entresemana con dos clases, una lasaña de ternera de por medio y una siesta previa a ese hueco entre el café y la cena. Buena forma de recuperarse.
Viernes de presentaciones sobre los acentos de Tyneside (al norte de Inglaterra) y Australia (algo más al sur), de un segundo arrebato consumista en Primark, uno de mis lugares de culto preferidos, y de una agradable noche en Temple Bar, donde se trataron temas tan trascendentales como el sorteo de la Eurocopa y la web 9GAG. Nada mal.
Sábado de estudio, de un salmón al horno que pasó de nórdico a africano y de una salida de “tranquis” con el rumor de una fiesta en casa de una española de fondo, pero resultó ser el eco de un rumor sin fundamento (estoy ganando nivel al teclado).
El domingo no pintó muy diferente, pues la patada que recibí hace dos semanas me tiene aún apartado de los terrenos de juego (menos mal que no fue una rotura de fibras). Intento frustrado de retirada de libros de la biblioteca sin la tarjeta (me di cuenta después de hacer todo el camino), trabajo y limpieza del botiquín después de percibir varias manchas producto de mi torpeza a la hora de cerrar el bote de Betadine.